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Artículo de opinión publicado en La Opinión de Zamora el 27.11.2013 | 09:32

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PILAR GONZÁLEZ P.

 PORTAVOZ DEL FORO TAURINO DE ZAMORA 

El Pleno del Senado español ha declarado la Tauromaquia Patrimonio Cultural del pueblo español, significando el primer reconocimiento legal de la tauromaquia en toda su historia que ha llegado por rango de Ley. Se trata sin duda de un paso firme hacia la protección y fomento de la fiesta de los toros, un legado cultural amado de forma profunda por millones de personas que hoy están de enhorabuena. Y así, Zamora, nuestra provincia, y en especial los hombres y mujeres de esta tierra que se sienten orgullosos de su cultura taurina, tienen motivos para sentir como suya la aprobación el pasado día 6 por parte de nuestro Parlamento.

Una ley que entró, por la puerta grande del Congreso, cuando 600.000 españoles, taurinos y no taurinos de todos los rincones de España, entendieron que el acudir a las plazas o disfrutar de los toros por las calles era un derecho cultural que debía de alejarse de cualquier calado político.

Y que por si ese más de medio millón de firmas fuera poco, cientos de ayuntamientos de toda España aprobaban declaraciones que consideraban la Fiesta de los toros «Patrimonio Cultural Inmaterial» (PCI) de sus habitantes. Declaraciones ajustadas a derecho, basadas en la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco, importantes tanto las de las grandes ciudades: Sevilla, Málaga, Soria, Teruel, Huelva, Badajoz, Jaén, Salamanca, Madrid, como la de pequeños pueblos: Talarrubias o Baterno por citar alguno.

Aunque lo que nos trae aquí es poder ensalzar y expresar un reconocimiento especial a los ayuntamientos de Toro como primera localidad española que aprobó una declaración de PCI, así como a los igualmente importantes de Guarrate, Villalpando, San Miguel de la Ribera, Vezdemarbán, Cuelgamures, Benavente, Alcañices, El Pego, La Bóveda, Fuentesaúco, Santa Cristina de la Polvorosa, Cerecinos, Venialbo, Villar del Buey o Villalba de la Lampreana, así como recientemente la Diputación Provincial, que contribuyeron a encender la mecha para que no solo en nuestro país, sino en Portugal y los cinco países iberoamericanos que recrean la Tauromaquia se emprendiera el camino en ese mismo sentido. Una senda que como la Ley recoge, llevará al reconocimiento universal de la Tauromaquia cuando en su momento ingrese en la lista representativa de la Unesco.

No está todo resuelto, cierto es, porque profesionales y políticos deberán seguir trabajando para lograr mayor reconocimiento, pero es incuestionable a día de hoy, los aficionados a los toros de España podemos estar tranquilos porque otro expolio hacia la Tauromaquia como el sucedido en julio de 2010 en el Parlamento de Cataluña no tendrá lugar por lo que de blindaje ha supuesto esta Ley aprobada. La noche del pasado miércoles las lágrimas que en muchos afloraron el día de la prohibición de Barcelona se convirtieron, no milagrosa, pero sí democráticamente, en vino de Toro, con el que en el propio Senado, tras la votación, los aficionados de esta tierra presentes tuvieron el honor de brindar. Ahora nos toca a los amantes no solo de los toros, sino a los también amantes de la libertad, saborear el fruto obtenido.

Lo ocurrido a lo largo y ancho del territorio español, con cientos de declaraciones que protegían la Fiesta de los Toros en sus localidades ha resultado ser un movimiento ciudadano histórico en la defensa del patrimonio cultural español. Un movimiento que tiene numerosos nombres y apellidos muchos de ellos zamoranos como son los de todos y cada uno de los aficionados, peñas taurinas, alcaldes y concejales que han participado activamente, así como el de los miembros del Foro Taurino de Zamora que «mano a mano» con la Asociación Internacional de Tauromaquia impulsaron en España y en el resto de países el Proyecto Tauromaquia-Unesco.

Si es cierto que el toro pone a cada uno en su sitio, a todos aquellos que con rigor apostaron por este camino, les corresponde situarse en el centro del ruedo para recoger esta ovación en forma de palabras: Va por ustedes, amigos.